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jueves, 1 de septiembre de 2016

Todo es posible.

Després d'esmorzar, la senyoreta Lídia ens ha preguntat què volíem ser de grans. El Mali ha dit que volia ser pagès. Jo li he preguntat per què. M'ha dit que, si saps conrear la terra, mai no passes gana. Jo he dit que volia ser ballarina, però no sé si els cecs podem aprendre a ballar.
I el Mali m´ha fet molt feliç! Diu que els dansaires africans aprenen a ballar amb una bena als ulls. Així, diu, tenen equilibri i orientació i es mouen només pel que senten. Després ha callat uns segonds i, tot seguit, m'ha dit molt seriós:
-Seràs una gran ballarina. -I jo he respost que sí.

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Después del desayuno, la señorita Lidia nos preguntó qué queríamos ser de mayores. Malí ha dicho que quería ser campesino. Yo le he preguntado por qué. Me ha dicho que, si sabes cultivar la tierra, nunca pasas hambre. Yo he dicho que quería ser bailarina, pero no sé si los ciegos podemos aprender a bailar.
¡Y Malí me ha hecho muy feliz! Dice que los danzantes africanos aprenden a bailar con una venda en los ojos. Así, dice, tienen equilibrio y orientación y se mueven sólo por lo que sienten. Después ha callado unos segundos y, a continuación, me ha dicho muy serio:
-Serás Una gran bailarina. -Y Yo he respondido que sí.

-La laia veu la llum (Laia ve la luz), Videns Espí.



martes, 21 de junio de 2016

Hipnosis in articulo mortis, E. A. Poe.

Durante los últimos años el estudio del hipnotismo había atraído repetidamente mi atención. Hace unos nueve meses, se me ocurrió súbitamente que en la serie de experimentos efectuados hasta ahora existía una omisión tan curiosa como inexplicable: jamás se había hipnotizado a nadie in articulo mortis. Quedaba por verse si, en primer lugar, un paciente en esa condiciones sería susceptible de influencia magnética; segundo, en caso de que lo fuera, si su estado aumentaría o disminuiría dicha susceptibilidad, y tercero, hasta qué punto, o por cuánto tiempo, el proceso hipnótico sería capaz de detener la intrusión de la muerte. Quedaban por aclarar otros puntos, pero éstos eran los que más excitaban mi curiosidad, sobre todo el último, dada la inmensa importancia que podían tener sus consecuencias.

- La verdad sobre el caso del señor Valdemar, Edgar Alan Poe.



martes, 29 de marzo de 2016

Con el cordón umbilical enrollado en el cuello.

Ángela Vicario era la más bella de las cuatro, y mi madre decía que había nacido como las grandes reinas de la historia con el cordón umbilical enrollado en el cuello. Pero tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu que le auguraban un porvenir incierto.

-Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez.

El corazón.



Dicen que el corazón es solo un músculo. Dicen que no desempeña absolutamente ningún papel en nuestras emociones y que el hecho de que se utilice como símbolo del amor se debe a ciertas teorías arcaicas que afirmaban que en ese órgano se alojaba el alma, u otra chorrada semejante. Sin embargo, mientras escuchaba en silencio todo lo que Cate decía, a medida que cada sílaba lanzaba a través del teléfono una flecha afilada que se me clavaba en el oído, juro que sentí que el pecho entero se me iba a partir. Ya cono cía esa sensación. Dicen que un corazón no se puede romper de veras porque no hay nada que romper, pero no olvides que yo ya me había tenido que despedir de todas las personas a las que quería, y la sensación era idéntica. A lo mejor al corazón de Jeremy Pratt le había pasado lo mismo. Antes de morirse, me refiero. A lo mejor se le había partido a pedazos y quizá por eso en este momento a mi me dolía tanto , como si no hubiera tenido tiempo suficiente para recuperarse antes de recibir el siguiente golpe.

-El chico que perdió la cabeza, John Corey Whaley.




Resultado de imagen de el chico que perdio la cabeza

lunes, 10 de agosto de 2015

Oscar Wilde, El retrato de Dorian Gray.

Lord Henry Wotton: No existe aquello llamado buena influencia, señor Gray. Todas las influencias son inmorales-inmorales desde el punto de vista científico.
Dorian Gray: Porqué?
Lord Henry Wotton: Porque influenciar a una persona es darle nuestra propia alma. Esta no tendrá sus propios pensamientos, y se incendiará con sus propias pasiones. Sus virtudes no serán reales, sus pecados, si existen los pecados, serán prestados. Se convierte en el eco de la música de otro, el actor de una parte que no ha sido escrita para él. El objetivo de la vida es el desarrollo de su propio yo. Encontrar su naturaleza apropiada, es esto por lo que cada uno de nosotros estamos aquí. El mundo tiene miedo de sí mismo, se han olvidado de la mayor de todas las obligaciones, la propia. Claro que son caritativos, alimentan al hambriento, y visten a los mendigos. Pero su propio ser está famélico y desnudo. La valentía huyó de nuestra raza. Tal vez nunca la tuvimos. El terror a la sociedad, que es la base de la moral, el terror a Dios, que es el secreto de la religión, estas son las dos cosas que nos gobiernan. Y sin embargo... Sin embargo, creo que si un hombre viviera su vida completamente y hasta el límite, si le diera forma a cada sentimiento, expresión a cada pensamiento, realidad a cada sueño. El mundo alcanzaría un impulso tan fresco de alegría que olvidaríamos lo malo de la mediocridad, y regresaríamos a la época helénica ideal, a algo más dulce, más rico, que el ideal helénico. Pero hasta el hombre más valiente tiene miedo de sí mismo...Se ha dicho que los mayores acontecimientos del mundo suceden en nuestro cerebro. Es en el cerebro, y sólo en él, donde los grandes pecados del mundo suceden. Usted señor Gray, usted mismo, con su sonrosada juventud y blanca adolescencia, ha tenido pasiones que le asustaron, pensamientos que le llenaron de terror, sueños estando despierto y dormido cuyos recuerdos podrían manchar sus mejillas de vergüenza.
(...)
Se frotó los ojos, y se acercó al cuadro y lo examinó de nuevo. No había señales de cambio alguno cuando miró la pintura, y sin embargo no quedaba duda que la expresión se había alterado. No era sólo su propia impresión. Era horriblemente obvio. Se lanzó sobre la silla, y empezó a pensar. De repente pasó por su mente lo que había dicho en el estudio de Basil Hallward el día que el cuadro fue terminado. Lo recordaba perfectamente. Pronunció un deseo enfermizo de que él pudiera permanecer joven, y que el cuadro envejeciera; que su hermosura permaneciera inalterada, y que su rostro en la tela soportara la carga de sus pasiones y pecados; que la imagen pintada se marchitara con las líneas del sufrimiento y el pensamiento, y que él mantuviera la flor y el encanto casi consciente de su adolescencia. Con seguridad su deseo no se había cumplido? Esas cosas son imposibles. Era monstruoso sólo pensar en aquello. Y sin embargo, ahí estaba el cuadro frente a él, con un toque de crueldad en la boca.



[Fuente: http://www.epdlp.com/texto.php?id2=1544]

domingo, 9 de agosto de 2015

John Katzenbach y los pensamientos sonoros

Varias voces resonaron en su interior y trató de escuchar lo que decían, porque supuso que tenían alguna opinión. Pero, cuando se concentraba, vio que ambos auxiliares lo observaban y tomaban nota de lo que su rostro expresaba. Por un instante se sintió desnudo, como si le hubieran arrancado la ropa.

-John Katzenbach, La historia del loco.

John Katzenbach y los fármacos

A veces la demarcación entre los sueños y la realidad se vuelve borrosa. Me cuesta saber qué es que. Supongo que por eso tengo que tomar tantos medicamentos, como si la realidad pudiera favorecerse químicamente. Ingiere los miligramos suficientes de esta o aquella pastilla y el mundo vuelve a estar enfocado. Eso es tristemente cierto y, en su mayoría, todos esos fármacos cumplen su cometido, aparte de sus desagradables efectos secundarios. Y supongo que, en general, es positivo. Sólo depende del valor que concedas a tener las cosas enfocadas.

-John Katzenbach, La historia del loco.