-Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez.
No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo // La vida es demasiado importante para tomársela en serio. - Oscar Wilde
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martes, 29 de marzo de 2016
Con el cordón umbilical enrollado en el cuello.
Ángela Vicario era la más bella de las cuatro, y mi madre decía que había nacido como las grandes reinas de la historia con el cordón umbilical enrollado en el cuello. Pero tenía un aire desamparado y una pobreza de espíritu que le auguraban un porvenir incierto.
Más para ocultar que para decir.
<<El hombre raro se llama Bayardo San Román y todo el mundo dice que es encantador, pero yo no lo he visto>>. Nadie supo nunca a qué vino. A alguien que no resistió la tentación de preguntárselo, un poco antes de la boda, le contestó: <<Andaba de pueblo en pueblo buscando con quién casarme>>. Podía haber sido verdad, pero lo mismo hubiera contestado cualquier otra cosa, pues tenía una manera de hablar que más bien le servía para ocultar que para decir.
-Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez.
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