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domingo, 25 de noviembre de 2018

Adelante





Era una de esas noches de frustración, que volvía a casa sin haber conseguido lo que se había propuesto, volvía vacía, fracasada. Volvía huyendo de la situación que no fue capaz de hacer frente. Una vez más. 
Maya se estaba concentrando en su discurso y su sonrisa y no le dio tiempo a sacar dinero para darle. Quería llorar de alegría porque era la frase que necesitaba de la persona más acertada. «Hacia adelante, que si lo estamos consiguiendo nosotros, lo puede conseguir todo el mundo», dijo un hombre que pedía en el metro. Con gusto le habría dado un euro, aunque hubiera sido manipulación de sentimientos, pero gracias a él Maya llegó a casa con un poco menos de pena en el alma.

Hacia adelante, que si lo estamos consiguiendo nosotros, lo puede conseguir todo el mundo. 
Que Dios le bendiga. 


sábado, 23 de junio de 2018

Si te da miedo hacerlo.

El miedo.
La primera acepción que aparece en la RAE de la palabra "miedo" es <<angustia por un riesgo o daño real o imaginario>>. Yo añado que es la mayor parálisis a la que se pueda enfrentar el ser humano, pues no solo es falta de movimiento, sino también un mundo imaginario negativo que se esconde detrás de esa falta de actividad. Como si una piedrecita se encajara en un engranaje y se fuera haciendo más y más grande, bloqueando el sistema entero. Una china puede parar un complejo mecanismo (semejante a "hacer una montaña de un grano de arena"). 
Eso es el miedo, una simple china en el lugar equivocado. Una imagen tenebrosa que se presenta en nuestra cabeza como la palabra que se cree reinita (1) del poema de Neruda. Y si la dejamos que se acomode se convertirá en nuestra filosofía de vida antes de que podamos agarrarla de los pelos y destronarla. Y cada día que pasa se lo creerá más, y nos obligará a postrarnos ante ella como Úrsula hace a Ariel y su familia con el tridente robado de Tritón. 
Hay que evitar que se apodere de él, no debemos dejar que nadie gobierne en nuestro mar. Nosotros controlamos las corrientes y no ellas a nosotros. Y si una se nos presenta traicionera, siempre podemos contar con tripulación adicional como Ulises en su camino de regreso a Ítaca o Jasón con sus Argonautas. Lucha contra viento y marea, que la vida no te ahogue. Dios aprieta pero no ahoga, somos nosotros los que nos ahogamos en un vaso de agua.

Como me dijo una joven sabia, y cito textualmente, "después de esa situación hecatómbica seguirás durmiendo en tu cama". Y pensarás "pues es verdad, no ha sido para tanto". La vida es bella, no la hagamos insoportable. Y en el caso de que de verdad entrañe un riesgo real, de nada sirve prepararse con tanto antelación, más que nada porque no sabremos que algo va a ocurrir. Lamentablemente, lo realmente malo no avisa; se presenta sin más. Un proverbio chino dice "si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas?, si tiene solución, ¿para qué te preocupas?". 

Por eso, "hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo". Todos tenemos miedo, anticipar riesgos es humano, forma parte de nuestro instinto de supervivencia. Solo hay que saber cuándo merece la pena de verdad alertarse y cuándo no. Guardemos las energías para cuando se nos presente un verdadero problema. 
Mientras tanto, tridente en mano y a surcar nuestros mares.





(1) Para ver el poema "Palabra" de Neruda regresar al blog.

domingo, 11 de septiembre de 2016

La necesidad de un alter ego.



Ponte frente al espejo; los hombros rectos y cara al frente, un poco levantada. Respira de manera profunda y mírate a los ojos fijamente, después relájalos hasta que notes que te ves doble. Ese es tu alter ego, tu otro yo. Eres tú mismo pero en forma de expectativa, la persona que quieres llegar a ser. De ella provienen las voces que aparecen en los malos momentos, tipo a "sé fuerte", "también esto pasará", "relájate", "todo va a salir bien". Lo malo es que solo aparece cuando estamos en calma, cuando encontramos un poco de paz dentro de nosotros mismos. En los momentos de fuerte tensión no escuchamos otra cosa que la parte más frágil de nuestra persona, de ahí que abandonemos en los momentos de pánico, porque no está nuestro alter ego para darnos el valor suficiente. 
Es cierto que no es más que un producto de nuestra imaginación, pero ¿quién no se ha imaginado a sí mismo de aquí a cuatro años?, ¿quién no se ha imaginado diciéndose "qué tonta, si no fue para tanto"?
Nos hace falta un alter ego que nos mime en los peores momentos, ya que nosotros nos torturamos mejor que nadie la mayoría de las veces. Necesitamos ese producto que nos diga "¡basta!" y nos dote de lucidez. 
¿Quién no ha hablado solo en algún momento de su vida? Por ejemplo cuando estamos haciendo una determinada labor y nos preguntamos "¿queda mejor así?", "no, mejor así". Y gracias a ese monólogo terminamos la tarea de manera más que satisfactoria.
Eso también es una clara muestra de que nunca estamos solos, pero antes de confiar en nuestro alter ego es necesario educarle. Nosotros le guiamos y a cambio él hace lo mismo. Una buena convivencia. Un quid pro quo. Cuidamos nuestra mente y ella nos cuida a nosotros. Mens sana in corpore sano.
Como me dijo una joven sabia: "tu mente es tu casa". No dejes entrar nada malo en ella y nada malo se creará, nuestro alter ego no se malinfluenciará.

Haz que tu alter esté orgulloso de tí, pues siempre irá varios pasos por delante, ya que está creado a partir de nuestras esperanzas y expectativas, por lo que siempre podemos contar con él, con nuestra voz interna. 


sábado, 3 de octubre de 2015

Hazlo ser

Si crees en algo, por imposible que parezca, hazlo ser. Todos tenemos en nuestro interior
ese "algo" que nos hace soñar, eso que al principio puede ser platónico y rozar incluso la
perfección. Todo lo que te rodea ahora puede ser tan monótono y aburrido que no crees
que pueda haber cabida para aquello que deseas, sientes que ese futuro codiciado queda
muy lejano, que mucho tendrían que cambiar las cosas para poder hacer realidad esos
sueños. Pero aun pensando todo eso, sigues teniendo ese "algo" en ti, esa sensación que
te dice que sí estás hecha para ello a pesar de cómo se tercien las cosas ahora.
Que te llamen "loco/a"; "soñador/a" con sentido peyorativo; que te digan "tienes exceso de imaginación", "las cosas no son tan fáciles" o "la vida no es como en las películas"... Decir, pueden decir lo que quieran, pero está en ti no dejar que nadie, sea quien sea, limite tus sueños. Que esos comentarios no te quiten la fe que tienes en ti mismo/a. No pierdas el norte, tu meta; no pierdas ese cristal a través del cual sí ves tus sueños. La perspectiva lo es todo. Esfuérzate por hacerlo ser, pues el mundo lo verá y se dará cuenta de que ese "algo" que sentías en un primer momento era, ni más ni menos, que tu persona empezando a crecer, a aflorar.
Créeme, será.


viernes, 2 de octubre de 2015

Plumas

Desde el niño más pequeño, pasando por el adolescente rebelde o el adulto maduro; la persona más tímida o la más extrovertida; la más grande o la que no llegue ni a un metro de estatura...todos, absolutamente todos, no somos más que simples plumas. Y lo peor es que nunca podemos saber por dónde vendrá el viento. Somos más frágiles que la porcelana, pues ni siquiera nos hace falta un golpe para dejar de existir; a veces simplemente está escrito cuál será el último aliento, aquella bocanada de aire que se llevará nuestra vida. ¿A dónde? Ese es el gran enigma. ¿Hay algo más allá de la vida? Por suerte o por desgracia no podemos saberlo, como dice mi padre, "nadie ha vuelto para decirnos lo bien que se está o si hay algo allí".
Somos tan insignificantes para el resto del mundo pero tan vitales para los nuestros...pero en realidad, me reitero, no somos más que plumas; líneas negras que abarcan unos pocos años, a veces incluso menos, a lo largo de la historia; una tras otra y varias a la vez. Unas de repente dejan de avanzar y otras apenas empiezan a trazar su recorrido. Incluso el más rico termina bajo tierra. Así tiene que ser, solo podemos aceptarlo. ¿Qué vamos a hacer sino? ¿cabrearnos? La pregunta es: ¿CON QUIÉN?


martes, 14 de julio de 2015

Feliz hasta que se demuestre lo contrario

Feliz hasta que se demuestre lo contrario.

No sé qué es lo que más se aproxima a la naturaleza del ser humano, si la felicidad o la tristeza. Sólo tengo claro que buscamos la primera sin cesar.<<Buscamos>>. Quizá no haga falta buscar. Ni debajo de la cama, ni de las piedras, ni "50 pasos en línea recta y otros 20 hacia la derecha", ni "todo recto hasta el amanecer", ni encendiendo 5 velas cada Luna llena, ni rezando 4 ave marías y 8 padres nuestros antes de dormir, ni leyendo el primer párrafo de la página 87-línea 14 del "Libro de conjuros para la vida". 
Ahora que, quien quiera, que tenga esperanzas. (Mucha suerte)

Yo creo que tengo una "clave de la felicidad", o igual una parte de ella, o quizá ni siquiera pueda ser llamada así, pero sólo espero que algún día a alguien le surta efecto.

¿Por qué no podemos levantarnos por la mañana y simplemente ser felices? Así, sin más, como si fuera algo innato. De ahí la idea de "Feliz hasta que se demuestre lo contrario", que guarda bastante parecido con "culpable hasta que se demuestre lo contrario". Además, nos cuesta menos trabajo sonreír que llorar. 
Obviamente la felicidad no suele durar mucho, siempre surgen cosas que "nos demuestran lo contrario" y caemos. Pero algo es algo, no es como despertarnos y estar bajos desde el primer
momento. 
Ahora bien, cuando aparecen los primeros síntomas de lo contrario, se ha de tener una cosa en cuenta: Nada merece ni la mitad de importancia que lo damos. Nos ahogamos, o nos llenamos de tierra para nada. 
También es verdad que, aunque fuera verdad que tuviéramos la felicidad como algo innato, los primeros síntomas de lo contrario son como manchas negras en un cielo celeste, y dados los colores, llama más la atención la mancha, lo que consecuentemente multiplica nuestra preocupación, haciendo más grande aún, si cabe, la mancha. Al final nos quedamos sin color celeste y, como se suele decir, lo "vemos todo negro". Por eso mismo, si nos autoconvencemos de que la felicidad es innata, de que nada ni nadie nos podrá quitar más de la mitad de esta, seguramente sea más fácil ya no solo despertarnos con la sonrisa, sino que sea ella la que nos despierte a nosotros.
Tanto así que si alguien nos pregunta: "¿Por qué estás tan feliz hoy?", tú automáticamente respondas: "Por que no tengo ninguna razón para estar triste". (Tampoco para estar feliz, pero lo dicho, es más fácil encurvar los labios que pedirle agua a la glándula lagrimal). Además, haciendo el esfuerzo 
de estar feliz se consigue una perspectiva mucho más útil del día a día.
También es cierto que la felicidad se trasmite de una persona a otra, pero también puede pasar de tu "intento de" a tu "estado". Quiero decir que si finges estar bien, al final te lo crees (como el mentiroso que se cree sus propias mentiras). 


¡A ser felices!