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domingo, 4 de octubre de 2015

Películas españolas vs americanas

El otro día por la noche empecé a ver una película, En el punto de mira, en no sé qué cadena (no es por no hacer publicidad, es que de verdad no me acuerdo), y aparecía el conocidísimo actor estadounidense Dennis Quaid. Todo bien hasta que de repente saltó a escena un hombre cántabro, español de pura cepa: Eduardo Noriega. No hay cosa que menos soporte que el que aparezcan actores tan españolísimos en películas tan americanísimas. Le quitan absolutamente toda la magia. Este tal Eduardo ha hecho ya varias apariciones en unas cuantas películas estaounidenses conocidas, pero si sale él no me gustan... Lo siento. Es como Exodus con María Valverde; menos mal que salía más Christian Bale o Joel Edgerton (quien, por cierto, me enamoró) porque sino no me habría molado nada.
No me gustan las películas españolas, excepto Juana la loca. Pilar López de Ayala sale muy grande ahí; no se la ve la vergüenza. Con las demás películas de mi país nativo se me hacen súper incómodos los silencios, siento que el actor/actriz se va a poner a reír en cualquier momento; noto la tensión, veo la realidad. Aunque bueno, eso también se debe a que los americanos usan muuuucho CGI y los españoles 0 patatero. Aunque eso hace que se noten demasiado los efectos especiales (les amo) y quede más que claro que es una película, pero, ¿para qué sirven sino las películas? Para evadirse de la realidad y pasar un buen rato. Con las estadounidenses sí que nos pueden decir que "la vida no es como en las películas". Aunque todo depende del cristal con el que se mire.


sábado, 3 de octubre de 2015

Hazlo ser

Si crees en algo, por imposible que parezca, hazlo ser. Todos tenemos en nuestro interior
ese "algo" que nos hace soñar, eso que al principio puede ser platónico y rozar incluso la
perfección. Todo lo que te rodea ahora puede ser tan monótono y aburrido que no crees
que pueda haber cabida para aquello que deseas, sientes que ese futuro codiciado queda
muy lejano, que mucho tendrían que cambiar las cosas para poder hacer realidad esos
sueños. Pero aun pensando todo eso, sigues teniendo ese "algo" en ti, esa sensación que
te dice que sí estás hecha para ello a pesar de cómo se tercien las cosas ahora.
Que te llamen "loco/a"; "soñador/a" con sentido peyorativo; que te digan "tienes exceso de imaginación", "las cosas no son tan fáciles" o "la vida no es como en las películas"... Decir, pueden decir lo que quieran, pero está en ti no dejar que nadie, sea quien sea, limite tus sueños. Que esos comentarios no te quiten la fe que tienes en ti mismo/a. No pierdas el norte, tu meta; no pierdas ese cristal a través del cual sí ves tus sueños. La perspectiva lo es todo. Esfuérzate por hacerlo ser, pues el mundo lo verá y se dará cuenta de que ese "algo" que sentías en un primer momento era, ni más ni menos, que tu persona empezando a crecer, a aflorar.
Créeme, será.


viernes, 2 de octubre de 2015

Plumas

Desde el niño más pequeño, pasando por el adolescente rebelde o el adulto maduro; la persona más tímida o la más extrovertida; la más grande o la que no llegue ni a un metro de estatura...todos, absolutamente todos, no somos más que simples plumas. Y lo peor es que nunca podemos saber por dónde vendrá el viento. Somos más frágiles que la porcelana, pues ni siquiera nos hace falta un golpe para dejar de existir; a veces simplemente está escrito cuál será el último aliento, aquella bocanada de aire que se llevará nuestra vida. ¿A dónde? Ese es el gran enigma. ¿Hay algo más allá de la vida? Por suerte o por desgracia no podemos saberlo, como dice mi padre, "nadie ha vuelto para decirnos lo bien que se está o si hay algo allí".
Somos tan insignificantes para el resto del mundo pero tan vitales para los nuestros...pero en realidad, me reitero, no somos más que plumas; líneas negras que abarcan unos pocos años, a veces incluso menos, a lo largo de la historia; una tras otra y varias a la vez. Unas de repente dejan de avanzar y otras apenas empiezan a trazar su recorrido. Incluso el más rico termina bajo tierra. Así tiene que ser, solo podemos aceptarlo. ¿Qué vamos a hacer sino? ¿cabrearnos? La pregunta es: ¿CON QUIÉN?


domingo, 27 de septiembre de 2015

Los niños.

Hoy he redescubierto otra faceta de mi, aunque al principio me he mostrado un poco reticente. Los niños curiosos son un verdadero imán para mi. No sé qué es lo que me atrae más, si el hecho de pensar que esa cabecita aún no tiene la mitad de la información acerca del mundo que yo tengo en la mía o sus ojos, abiertos como platos, que siguen mis manos a medida que yo explico apasionadamente uno de sus "por qué...".
Las constantes preguntas infantiles suelen suscitar irritación en la mayoría de las personas (antes me incluía), pero en realidad es una de las cosas más interesantes que hay si se aprecian como merecen. No se conforman con que un príncipe haya resucitado a Blancanieves, quieren saber quién; no les basta con saber que la ha devuelto a la vida, necesitan descubrir cómo; no es suficiente con que les digas que fue con un beso, se empeñan en saber por qué. Y no se te ocurra decirles que "porque sí", "no se sabe" o "igual ni siquiera fue de verdad"; o cambias de tema o lo más posible es que pueda ocurrir: que pongan el cuento patas arriba, o peor, que te hagan dudar hasta de tu propia existencia.

Los niños son como otra especie diferente a la nuestra, no entienden de convencionalismos ni dogmatismos, son un disco duro vacío ávido de información. Podemos aprender de ellos mucho más de lo que imaginamos. 
¿Y si nos hiciéramos más preguntas en vez de conformarnos con lo que aprendemos/vemos/sentimos/oímos/olemos/saboreamos...? "La curiosidad es hija de la ignorancia y madre de la ciencia", dijo el filósofo Giovanbattista Vico. También es verdad que ésta mató al gato, pero prefiero morir con el deseo de aprender antes que de aburrimiento al pensar que lo sé todo.



(Foto: Logan Lerman de niño, captura de la película "El efecto mariposa")

sábado, 26 de septiembre de 2015

Fotografías.

¿Sabéis qué estaría genial? Salir de casa todos los días con la cámara a mano para hacer la "foto del día", cada una perfecta a su manera, reflejando lo especial de cada uno de ellos. Fotos perfectas de días perfectos, pues la perfección es subjetiva y no por añadirle el calificativo "perfecto" tiene que ser un día 10. 
Solemos hacer fotos a lo que queremos que perdure para el recuerdo, no tiene por qué ser nada fuera de lo normal, basta con hacer una foto a un gato que te acompaña a la parada del autobús o al amanecer de un día igual al anterior y al que le seguirá; todos los días son especiales, todos merecen ser recordados a través de una foto, ya sea nítida, oscura, borrosa, monótona...
Hagámos, pues, nuestro álbum de la vida.

lunes, 17 de agosto de 2015

¡Viva Aguilafuente, la Virgen de la Asunción y toda mi gente!

Ya se van, se van para no volver hasta dentro de un año. Pero como decimos todos los aguiluchos sin excepción: ¡Todavía nos queda San Frutos! Otra que va a ser bien gorda.
Llevaba mucho tiempo sin pasármelo tan bien, y lo mejor de todo es que no ha sido una simple fiesta desfasada, sino también una buenísima experiencia no carente de grandes lecciones.
He aprendido una barbaridad de cosas estas fiestas, muchísimas gracias gente, habéis sido unos maravillosos maestros. 

Próxima parada: ¡SAN FRUTOS!