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sábado, 23 de junio de 2018

La palabra, Neruda.

... Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan... Me prosterno ante ellas... Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito... Amo tanto las palabras... Las inesperadas... Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen... Vocablos amados... Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío... Persigo algunas palabras... Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema... Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas... Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto... Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola... Todo está en la palabra... Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció... Tiene sombra, trasparencia, peso, plumas, pelos, tiene de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto trasmigrar de patria, de tanto ser raíces... Son antiquísimas y recientísimas... Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada... Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos... Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo... Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas... Por donde pasaban quedaban arrasada la tierra... Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes... el idioma. Salimos perdiendo... Salimos ganando... Se llevaron el oro y nos dejaron el oro... Se lo llevaron todo y nos dejaron todo... Nos dejaron las palabras.

-La palabra, Confieso que he vivido, Pablo Neruda.






miércoles, 21 de junio de 2017

Hoy te quiero conocer

Hoy te quiero conocer
ver cuántas cosas tenemos ne común
quiero compartirlo todo
muéstrame cómo eres tú

pon tu mano sobre la mía
a ver qué diferencia hay
de paso déjame agarrarte
y no volverte a soltar

comparemos nuestros cuerpos
latino y occidental
mezclemos nuestros colores
¿qué tonalidad saldrá?

Deja que te enseñe mis cicatrices
¿qué huellas tienes de pelear?
cuéntame la historia que esconden
desde el principio hasta el final


Tan pura

Escribo,
me sale sola la rima
Basta con pensar en ti
Tu luz me ilumina

Me invade una sensación
Me desborda la locura
Mi cuerpo se estremece
Cuando te pienso, tan pura

Aurora boreal sobre los árboles de Churchill, en Manitoba, Canada:

Cada noche

Cada noche
Si no es un beso, una caricia
Si no, una mirada
O simplemente tu presencia


Cada noche
No te pienso pero te sueño
No te extraño pero te siento
No te escribo pero te quiero



Cada noche
Estas ahi pero no eres tu
Estoy yo contigo, mi luz
Estas tu, conmigo


Y así, destinadas, a la distancia en toda su plenitud

.:

jueves, 25 de mayo de 2017

Melancolía

Caminando por los campos de la villa
me la encontré, dormida,
solitaria estaba, sin vida,
no se movía,
sin duda era ella; la melancolía.


martes, 2 de mayo de 2017

Se equivocó la paloma




Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.
Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.
Creyó que el mar era el cielo;
que la noche, la mañana.
Se equivocaba.
Que las estrellas, rocío;
que la calor; la nevada.
Se equivocaba.
Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.
(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama).

-Rafael Alberti


sábado, 29 de abril de 2017

Mi india



Quise conquistarte como hicieron los colonos con tu país.
Fui un Hernán Cortés y tú fuiste mi Marina.
Pero en realidad eres un alma salvaje, indomable, cerril.
Como el pajarillo de la amante de Catulo, Lesbia, 
"con quien juega, 
al que resguarda en el seno, 
al que suele dar la yema del dedo 
y le incita agudos picotazos". 
Esas heridas duelen, 
pero también divierten y hacen de motor,
así el juego no cesa y yo pierdo el control. 
Como las ninfas que se escabullen 
de los sátiros por los bosques,
nunca me canso de perseguirte.
Y pierdo de vista el suelo, la tierra firme.
Pero siempre seré "un osado amante, 
nunca, nunca podré besarte",
quizá esté siempre en esa urna de Keats.
Ahora yo soy Dante y tu eres mi Beatriz.


miércoles, 29 de junio de 2016

Espronceda, Canción de la muerte.


En mi la ciencia enmudece,

en mi concluye la duda
y árida, clara, desnuda,
enseño yo la verdad;
y de la vida y la muerte
al sabio muestro el arcano
cuando al fin abre mi mano
la puerta a la eternidad.

-Espronceda, Canción de la muerte.